Hiperinflación

Lo bueno que tienen las economías modernas es que pueden crear dinero de la nada, es el milagro de la multiplicación de los panes y los peces que cuentan los evangelios, el maná que cae del cielo por obra y gracia del espíritu santo. El dinero hoy en día son meros apuntes contables, ceros en un papel, y en última instancia bits almacenados en un conjunto de servidores que componen el sistema financiero mundial que se sostiene única y exclusivamente por “la confianza en el sistema”. Eso es muy bueno porque permite a los gobiernos de países soberanos en política monetaria ( no es nuestro caso por suerte o por desgracia ) imprimir dinero a voluntad para pagar los excesos cometidos durante las etapas de desgobierno, mayormente empleado para enriquecer a la casta parasitaria ( léase banqueros, políticos, lobbys, etc). Lo malo que tiene es que ese milagro se realiza a costa de mermar de forma continuada el poder adquisitivo del pueblo, devaluando el valor de su trabajo y evidentemente de sus ahorros. Otra cosa negativa es que el uso descontrolado de las inyecciones de dinero en la masa monetaria, cual yonki con mono de caballo, puede desembocar en una espiral muy peligrosa llamada hiperinflación. Dicho efecto se ha repetido en infinidad de ocasiones en la historia de la humanidad, provocando colapsos como la caída del imperio romano, o como la segunda guerra mundial, entre muchos más.

Según la wikipedia :

“La hiperinflación es una inflación muy elevada, fuera de control, en la que los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su valor. ……. La principal causa de hiperinflación es un aumento rápido y masivo de la cantidad de dinero que no se encuentra apoyado por crecimiento en la producción de bienes y servicios. Esto resulta en un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero (incluyendo moneda y depósitos bancarios), acompañado por una completa pérdida de confianza en el dinero, similar a situaciones en las que los clientes de un banco retiran su dinero simultáneamente. La aprobación de leyes de moneda de curso legal y controles de precios para evitar la pérdida de valor del papel moneda relativo al oro, plata, moneda o mercancías, fracasa en forzar la aceptación de un papel moneda que no tiene valor intrínseco. Si la entidad responsable de imprimir moneda promueve la imprenta excesiva de dinero, con otros factores contribuyendo un efecto reforzatorio, la hiperinflación normalmente continúa. Con frecuencia la entidad responsable de imprimir moneda no puede físicamente imprimir papel moneda más rápido que la velocidad a la que se está devaluando, así neutralizando sus intentos de estimular la economía.

La hiperinflación se encuentra generalmente asociada con el papel moneda porque los medios para aumentar el suministro de papel moneda es el más simple: añadir más ceros a las placas e imprimir, o incluso estampar viejos billetes con nuevos números.”

Hace tiempo rebuscando por internet encontré una tabla muy interesante donde quedan reflejados algunos de los más relevantes episodios de hiperinflación de la historia moderna. La tabla tiene abundante información, pero quizás unos de los datos que más llama la atención es la columna “Time required for prices to double”, que traducido sería algo así como “Tiempo requerido para que se doblen los precios”. Es impresionante ver como en algunos casos extremos el incremento de precios de los bienes ( alimentos, materias primas, medicinas, etc. ) puede llegar a doblarse en cuestión de horas y que el ritmo de crecimiento se mantenga durante meses o años.

Recomiendo “clicar” en la tabla siguiente para verla en tamaño original :

Durante los episodios de hiperinflación es normal ver estampas como las siguientes :

Por suerte los políticos que gobiernan el mundo hoy en día aprendieron la lección de estos lamentables “accidentes” económicos y no cabe la menor posibilidad que pudiera ocurrir algo parecido en la actualidad, y mucho menos en EEUU, Europa, o el resto de potencias mundiales. Podemos dormir tranquilos.

Me despido hoy con un video relativamente reciente y cercano que confieso que cada vez que veo me arranca una malvada sonrisa. Creo que está grabado en Barcelona durante alguno de los disturbios ocurridos el año pasado cuando la manifestaciones de los indignados. Es banstante ilustrativo sobre otro de los efectos de la hiperinflación ( en esta ocasión bastante “light” por cierto ).

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